La ceniza, en el contexto bíblico, simboliza a la vez el pecado y la fragilidad del hombre.Los profetas presentan al que se aleja del Dios verdadero por el pecado como alguien que se alimenta de cenizas, que tiene su corazón engañadoy se perderá (Is 44,20)El libro de la Sabiduría dice del pecador: `Su corazón es ceniza, su esperanza, es más vil que el polvo, su vida es más miserable que el barro' (Sab 15,10). Por eso el salario del malvado no puede ser sino la ceniza (Ez 28,18)Pero el hombre que reconoce su miseria, su limitación, admite y confiesa que no es más que polvo y ceniza (Gen 18, 27); y para significar delante de los demás, y ante sí mismo que está convencido deello, en, ciertas circunstancias realiza el gesto de sentarse sobre laceniza (Job 42,6; Jon 3,6; Mt 11,21) y se cubre con ella la cabeza(Judith 4,11-15; Ez 27,30)
Cubrirse de ceniza era en el mundo bíblico, realizar en forma por demás plástica, una especie de confesión pública: por medio del signo de esta materia sin vida, vuelta polvo, el hombre se reconoce pecador y frágil,previniendo el juicio de Dios y atrayendo su misericordia.
La Iglesia recogió esta rica herencia en el simbolismo de la ceniza. Hubo una evolución en el concepto y en la práctica de la penitencia. El rigorismo fue el primer distintivo. Los que cometían un grave pecado eran excluidos de la comunidad. Posteriormente se abrió la posibilidad de un perdón, pero ganado a través de participar en una estricta penitencia.El Miércoles de Ceniza los que se reconocían como pecadores, manifestaban con este gesto públicamente el reconocimiento de sus faltas, pero también el deseo de un cambio.Después la penitencia evolucionó hacia la forma individual, que actualmente vivimos. Sin embargo quedaron rasgos de esa penitencia comunitaria..
¿POR QUÉ ACERCARME A RECIBIR LA CENIZA?
Porque reconozco mi condición de ser humano pobre y limitado, y porque quiero levantar mi corazón hacia Dios, esperando de El su perdón, ayuda y sanación.Dios no quiere un sentimiento de culpabilidad, sino un sincero reconocimiento de lo que estamos haciendo mal, para que lo podamos corregir. `Arrepiéntete y cree en la Buena Nueva"


